Hoy nos centraremos en el pilar de la calle Tenerías

Ante el anuncio de intervención de las fuentes catalogadas del conjunto histórico la asociaciónBaza Histórica”, cuyo objetivo es el patrimonio de Baza y su puesta en valor, solicita al consistorio (ANEXO-1) que dichas fuentes se intervengan adecuadamente, con el asesoramiento y ejecución por parte de especialistas, evitando lo que ha hecho el ayuntamiento hasta el momento:

1. LIMPIEZAS AGRESIVAS, quitándoles las patinas que las protegen. Ya se han tirando, en varias ocasiones, las tazas de algunas fuentes de mármol de gran valor pues estaban destrozadas por usar en su limpieza, una y otra vez, técnicas y materiales agresivos…

 

2. RECUPERACIÓN DE LOS MATERIALES ORIGINALES Y SUS COLORES PRIMITIVOS.

2.1. Si un pilar tiene el abrevadero (pilón bajo) de piedra (Tenerías, y quizás el pilar situado al final de la calle del Agua -se debería comprobar-) no es de recibo pintarlo con pintura gris. Lo lógico es dejar la piedra en su color…

2.2. Si un pilar es de ladrillo (frontal…) no es lógico cubrir dicho material con cemento (dicho hecho se debería de comprobar en el pilar situado al final de la calle del Agua)… El ladrillo debería quedar en su color natural.

El pilar de la calle Tenerías

En la Baza de la Edad Contemporánea predominaban los pilares abrevaderos en los lugares estratégicos, muchos de ellos levantados en las centurias anteriores. Estaban y están adosados a paredes, unidos a su función expresa, la de servir de abastecimiento a personas y animales, consecuencia directa, en muchos casos, del propio trazado de la ciudad medieval con calles estrechas y pequeñas placetas. Solían ubicarse en las inmediaciones de las puertas de entrada y en las plazas principales.

Desconocemos si el primer pilar de la calle Tenerías se colocó en el siglo XIX o con anterioridad. No hemos localizado ninguna documentación sobre el mismo anterior a 1865. En el estudio de las fuentes y pilares del siglo XVI de la profesora Soledad Lázaro no consta.

A lo largo del ochocientos, centuria en la que se colocó el pilar que podemos ver, la nueva concepción del escenario urbano imponía el embellecimiento de espacios públicos con edificios monumentales, fuentes (muchas de ellas reutilizadas de los claustros de los conventos desamortizados) y pilares de diversa tipología, elementos decisorios del estilo y carácter de plazas y placetas, dentro de la idea de engalanar la urbe con adornos de calidad, belleza y singularidad a través de materiales nobles como la piedra y el mármol.

El 18 de mayo de 1865 Francisco Romera solicitaba se le pagase el costó del pilar de piedra que había vendido al ayuntamiento para instalar junto al molino del Tinte en la calle Tenerías, pieza valorada en 1.060 reales. No debemos olvidar que dicho señor había participado en el aprovechamiento de materiales de distintos conventos de la ciudad y en la compra de algunas partes de los mismos. Este pilar pudo pertenecer a uno de ellos.

La tipología del pilar, en líneas generales, sigue el mismo modelo que el de los Caños de la Morería, pilón bajo de piedra y frontales de mármol con motivos vegetales, obra levantada en 1559, aunque posiblemente modificado con posterioridad. Ambas piezas, pilón y frontales, pueden ser reutilizadas de algún convento.

Por lo comentado, y por ser un elemento catalogado en el PGOU, se debería tener en cuenta:

• Un trabajo que debe ser realizado por parte de especialistas – restauradores.

• Una limpieza no agresiva de las piezas de mármol y de piedra. No técnicas y materiales agresivos (aguafuerte, chorro de arena…).

• Recuperación de pilón de piedra en su color, no tapándolo con pintura, tal y como hicieron en la última intervención. Además, de incorrecta, era un verdadero desacierto de mal gusto…