La ermita está incluida en la LISTA ROJA de Hispania Nostra por la ruina que presenta. Está catalogada como edificio Valor Tipológico en el P.G.O.U. de Baza (2010), ficha VT -14. Su problema más inminente es la caída de parte o de toda la cubierta. “Baza Histórica” ha pedido la colocación de una cubierta y su cesión a la Cofradía del Cristo de los Méndez. Un ayuntamiento debería tener un mínimo de sensatez. O pone el edificio en valor o lo cede. 

La asociaciónBaza Histórica”, viendo la ruina de la ermita de San Sebastián y teniendo en cuenta que la Real Cofradía del Stmo. Cristo de los Méndez le solicitó al consistorio bastetano (2021) que se hiciese cargo de la recuperación de la cubierta y a cambio ellos terminarían su rehabilitación, ha solicitado al Ayuntamiento:

La colocación de una cubierta y la cesión a la Cofradía del Cristo de los Méndez

Ante la ruina del inmueble y su no recuperación con un uso público, durante décadas, se le ha pedido al ayuntamiento (ANEXO-1) que:

Arregle la cubierta. Pueden solicitar cualquier subvención de la Diputación u otro organismo. No supone un gran esfuerzo. Claro, antes le tiene que interesar a nuestros dirigentes un poquito el patrimonio bastetano.

Ceda el uso de la ermita a la Cofradía con la condición de terminar su rehabilitación y llevar el mantenimiento adecuado.

       

La ermita de San Sebastián. Siglos XV-XX

La ermita de San Sebastián se fundó tras la Reconquista sobre una mezquita situada al borde de la ciudad musulmana, junto al camino que iba a la villa de Zújar. El templo mantuvo sus funciones habituales hasta el primer tercio del siglo XIX, momento en que fue escogido como lugar más idóneo para ubicar el primer cementerio extramuros siguiendo las medidas emanadas del pensamiento ilustrado.

El 3 de agosto de 1784 una Real Orden de Carlos III disponía que a partir de ese momento los cadáveres no fueran inhumados en los templos, medida ratificada por medio de la Real Cédula de 3 de abril de 1787, en la que además se ordenaba la construcción de cementerios en los extrarradios de las ciudades, permitiendo aprovechar para capillas de los nuevos establecimientos las ermitas existentes fuera de los poblaciones. Como consecuencia de la aplicación de esta normativa, se eligió como lugar del nuevo cementerio la ermita de San Sebastián y un huerto anexo a ella.

Hasta la década de los años treinta del siglo XIX el proyecto no se llevó a cabo. Del diseño del primer cementerio y remodelación de la ermita no se ha localizado documentación hasta el momento. La configuración de la actual ermita, aunque sigue algunas de las normas indicadas por la Academia, es posiblemente obra de mediados del siglo XX. Una fecha muy probable del diseño actual es 1962, momento en que se propone la remodelación de la ermita para ejercer las funciones de sala de autopsias. Este nuevo y quizás definitivo proyecto corría a cargo del renombrado arquitecto Juan de Dios Wilhelmi Manzano. El gran problema que presenta es que su cubierta está cayendo desde hace casi veinte años.

                       

Llama la atención el esquematismo de la fachada casi cuadrada, adquiriendo ciertos toques clásicos gracias a su portada en arco de medio punto flanqueada por pilastras toscanas cajeadas sobre las que se apoya un entablamento con friso ornamentado con placas rectangulares y cuadradas resaltadas. Sobre éste, pirámides con diminutas bolas en los extremos y pequeña hornacina en la parte central. Se rematada la fachada por una pequeña cornisa mixtilínea de perfil curvado realizada por una doble fila de ladrillos entre tramos con declinaciones curvas y rectas, rompiéndose en su parte central para alojar una bonita espadaña de ladrillo con arco de medio punto coronado por un frontón. En 1884 se cerró el cementerio y se levantó uno nuevo, más alejado de la ciudad, con capilla anexa.

Para más información sobre el inmueble ver tesis doctoral: “Baza, de la Ilustración al Historicismo: urbanismo, arquitectura y artes plásticas”, publicada en la página web de la Universidad de Granada.