LA CORRECTA RESTAURACIÓN DE LA CASA DEL ABAD DAMIÁN ESPINOSA DE LOS MONTEROS (II)
. La restauración de las posibles pinturas murales tapadas del edificio
            Hace varios meses comezaron las obras de rehabilitación de algunas dependencias de este mágnífico edificio por parte del ayuntamiento de Baza y nada más iniciarse hemos podido apreciar los primeros errores. Dado que el imueble necestia ser intervendio correctamente la asociación “Baza Histórica” ha solicitado al consistorio bastetano y la Delegación Provincial de Cultura que las intervenciones sean respetuosas, recuperando adecuadamente todos los valores del inmueble, centrandose en:
1. Fachadas. La intervención en las fachadas deberían poner en valor todos sus elementos, incluso los esgrafiados que tiene bajo capas de cal, si es posible. Las carpinterias y las persianas de madera en color marrón oscuro es un elemento de vital importancia.
2. Interior. Se deberían realizar catas en los cubiertas ante posibles alfarjes de madera a la vista, quizás se encuentren tapados por dobles techos, algo muy habitual en Baza. De igual forma se deberían hacer catas sobre las cúpulas del zaguán, la escalera y dependencias de la planta noble (salón principal, sala del oratorio…) por si hay pinturas murales de los siglos XVIII o XIX.
     2.1. Patio. Para que el edificio vuelva a su antiguo explendor es fundamental la reintegración del patio tradicional (mutiliado al transformarse en ambulatorio), aportándole gran valor al inmueble, tema del que hableremos en un próximo artículo.
3. Jardín. El jardín del abad, posiblemente el de los marqueses de Corvera modificado en el siglo XVIII, sería un elemento muy importante a recuperar en esta mansión.
Las cúpulas del zaguán y escalera y las pinturas murales
        Esta mágnifica residencia fue eregida por el abad Damian Espinosa de los Monteros hacia 1787. Destaca por su impronta levantina –alero de cuarto de bocel y fachadas con recercados de ladrillos a la vista-, zaguan, patio, escalera y jardín… El patio fue mutiliado y su recuperación aportaría gran valor al edifico.
        
La asociación “Baza Histórica”, viendo que el ayuntamiento sigue con el error de dejar un color inadecuado en las carpinterías del edificio, como ya ha sudedido en la intervención del ala derecha de la planta baja, puerta asomada a la placeta de la Magdalena y ventanas de la calle Audiencia (Oficina de Gestión Tributaria y Recaudación), ha solicitado al consistorio y a la Delegación Provincial de Cultura que se supervisen todas las intervenciones en este edificio. Nos centraremos hoy en las posibles pinturas murales y su restauración.
Control en las cubiertas
De igual forma se deberían hacer catas sobre las cúpulas del zaguán y escalera (y dependencias de la planta noble) por si hay pinturas murales de los siglos XVIII o XIX. Algunas bastetanos, caso del insigne y fallecido don Emilio Castellano, comentaban que en otros edificios de este periodo (como es la casa de los Jimenez en la plaza Mayor), había pintura murales. No nos gustaría que pasara aquí lo sucedido con las pinturas de la iglesia de Santo Domingo, aunque al final se salvaron algunos restos tras mucha insistencia. Y hasta aquí vamos a leer.
 
Zaguán
            Traspasando el umbral de la puerta principal y diseñado con el mayor esmero se encuentra un desahogado y bello zaguán que refleja la condición social del dueño. Posee planta rectangular y está cubierto por una cúpula de aristas, elemento arquitectónico usual en el barroco que podría tener pinturas murales tapadas bajo la cal. Hecho que se debería comprobar con unas catas.
                  
Como complemento a la entrada utiliza una de las puertas más relevantes de las conservadas de este periodo a pesar de estar mal pintada. Consta de dos hojas planas de madera ornadas por bellos clavos de medias esferas relevadas en forma de círculo, modeladas en sus bordes y atravesadas en su centro por un largo clavo. Aunque sigue un diseño muy habitual, quizás el modelo más cercano en el tiempo y espacio es el de la puerta principal de la iglesia de la villa de Orce, población donde nació el comitente, realizada al final de la década de los setenta posiblemente por Tadeo Lloret, herrero alicantino ejecutor de las chapas y los aldabones para la puerta llamada del Sol de dicho templo.
Escalera
 
            Se ubica dentro del ortógono del patio, en uno de los laterales del inmueble, continuando la tradición de la escalera claustral, en un lugar descentrado y secundario, siguiendo una dirección de tipo quebrado desde la entrada. Se encuentra junto a un patio lateral del que recibe la luz adecuada. La caja es amplia y cuadrada, con cuatro tiros ortogonales por planta y está cubierta por una cúpula de aristas. Se debería realizar catas por si existen pinturas murales que puedan ponerse en valor.
 
En cuanto a la iluminación, recibe, como recomiendan los tratadistas, un haz de luz en cada una de las plantas a través de las ventanas ubicadas en el centro de la cara norte de la caja.
                         
                La sobriedad de la escalera se anima con una balaustrada de madera bellamente torneada y un zócalo de azulejos que la recorre desde su inicio hasta la primera planta confiriéndole mayor vistosidad, resultado de las reformas del último tercio del siglo XX que puede estar sustituyendo a otro anterior. Los escalones presentan cartoneras de madera y contrahuella de azulejos con motivos geométricos en azul y blanco. La combinación de cerámica con la madera de las cartoneras y balaustrada procede de la tradición popular, de lo árabe, de lo medieval.
                En próximos artículos les iremos presentando otros aspectos importantes en su rehabilitación de esta destacada construcción bastetana.