En 2003 el casco antiguo de Baza fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico protegido. La falta de interés municipal, y de inversiones, impide aprovechar el potencial económico y turístico de nuestra historia y patrimonio, siendo el ayuntamiento quien lo enfoca como un lastre y no como una fuente de riqueza… En vez de rehabilitar apuesta constantemente por la obra nueva, incluso al margen de lo marcado por dicha declaración: recuperar los edificios monumentales como sedes públicas.

Casi dos décadas después, aquí estamos. Con nuestro flamante título de Conjunto Histórico Artístico inservible. En este tiempo la ciudad sí ha sido capaz de gastarse millones de euros en construir una nueva y mastodóntica biblioteca, un modernísimo centro de Servicios Sociales al pie de la Alcazaba (Monumento Nacional), una residencia o un edificio de volúmenes desproporcionados para albergar el antiguo INEM, por ejemplo. El ayuntamiento de Baza sigue las directrices contrarias a las marcadas por todas las ciudades declaradas Conjunto Histórico y a las señaladas en la declaración como BIC.

Es cierto que la protección del patrimonio histórico, su recuperación y su utilización como motor económico, social, cultural y turístico de la ciudad apenas o nada ha avanzado en estas últimas décadas, siempre con actuaciones esporádicas, y casi siempre bajo la presión de colectivos ciudadanos. Caso de la Alhóndiga (el ayuntamiento ya había dado licencia para demolerla). Durante estos últimos 20 años las administraciones públicas mandan informes falsos al Defensor para escaquearse de las obligaciones de la LEY del PATRIMONIO.

Hay ejemplos muy dolorosos, por los que nuestros gobernantes deberían sentirse muy avergonzados. Es la eterna ruina del palacio de los Enríquez – convento de San Jerónimo, un conjunto monumental de titularidad pública, el más relevante de la ciudad y uno de los más destacados a nivel andaluz. Existe una enorme lista de promesas incumplidas desde las administraciones públicas respecto a esta joya de la ciudad que sería demasiado larga para ser recordada en este artículo.

                                        

                           

                       

 

el desprecio hacia nuestra Alcazaba, las torres (y restos de muralla de la Medina) y hacia los baños de la Morería. La inoperancia de la administración ha impedido la recuperación y puesta en valor de este conjunto medieval que recuerde la importancia de nuestra ciudad en el antiguo Reino de Granada. Que todavía no se cuente con un proyecto de recuperación y con un Centro de Interpretación adecuado clama al cielo.

Claro que el Ayuntamiento tampoco se gasta ni un céntimo en recuperar el caserío histórico, son multitud de propuestas las realizadas por “Baza Histórica”, incluso algunas con el visto bueno de otras administraciones como la Diputación, pero que si el consistorio no mueve ni un dedo jamás podrán salir adelante. Es el caso del complejo de industrias medievales bastetanas (molinos, casa del Tinte, carnicerías, muchos de estos edificios son públicos), un recurso turístico de primer orden, propuesta a la que ni siquiera se dignan en contestar.

Una dejación de todas las administraciones públicas a la hora de cumplir con su obligación de mantener el patrimonio histórico de la ciudad con la que todos los ciudadanos de Baza salimos perdiendo. Dos de los casos más sangrantes de los últimos años son el palacio de los marqueses de Cadimo, con una Orden de Ejecución sin aplicar desde 2003 y la iglesia de San Antón.

 

Esta última, la iglesia de San Antón, con promesa de Pedro Fernández Peñalver y la Delegación de Cultura de recuperarla con un destino público desde 2011.